martes, 30 de marzo de 2010

Un ratito de Semana Santa

Acabo de ver pasar por delante de mi terraza al Pilato de la Hermandad de San Benito y mientras llega mi Cristo de la Sangre, escribo esto.
La Hermandad explendida como siempre, pero ¡hay que ver como cambian las cosas!. Lleva una banda que son dos tramos y medio de nazarenos ¡que potencia de tambores!. Lo malo es que cuando "tocan", por más que lo intento, no hay manera de llevar un "paso acompañao".
No sé si a ustedes les pasará lo mismo, pero a mí me fastidian las nuevas musiquillas que se inventan estos compositores de la modernidad, utilizando unos instrumentos rarísimos para los paso cristos de la Semana Santa: gaitas, castañuelas, xilofones, una jartá de trompetas que me recuerdan a los gitanos de las cabras, en fín a mí me suenan a rayos. Tendré malo el oído.
A lo que iba, intenten ustedes ir al compás de la musiquilla, verán que no hay forma, si lo intentan es posible que le confundan con un enmollatao. Menos mal que los costaleros parecen sordos y van a su aire, salvo cuando aumeta el tono, entonces pegan una embestías que cae muy bien al sevillano por lo que aplauden, yo no tengo ese gusto y echo en falta el rachear de las alpargatas que ya no se oyen ni aunque pegues la oreja al costero ¿llevarán deportivas silenciosas?.

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