sábado, 21 de agosto de 2010

La Audiencia sevillana y los "mecanos"

Desde que tuve conocimiento de la forma de actuar de los funcionarios de nuestra Audiencia Provincial, he seguido con interés todas las noticias y comentarios que me llegan sobre ella. Es un verdadero cúmulo de barbaridades.

En esta semana he leído en los diarios El Mundo (11-08-2010), Diario de Sevilla y en la web Aranzadi (noticias, 12/08/2010), recogida de la agencia EFE, una sentencia de los funcionarios de la sección tercera que condena a un hombre a 6 meses de prisión y derribar unas construcciones ilegales. Estas construcciones son: una piscina, un pozo y una fosa séptica, y una cimentación (según Aranzadi) o un chalet de 80 m2 (El Mundo).
Según la sentencia la piscina no hay que quitarla porque no es una "construcción", ni tampoco el pozo ni la fosa séptica al tratarse de "construcciones menores, irrelevantes e insignificantes". Menos mal que aclara que esto es así según contempla el código penal.

Después se lían porque dice "Entiendo por edificación toda obra de fábrica construida para habitación o usos análogos, bien para servir de morada o de albergue transitorio". Yo entiendo sin estar revestido de especiales conocimientos que hay que construir tanto una piscina como un chalet y que se edifica tanto un chalet como un fábrica donde es evidente que no se va a morar sino a currar. Es posible que sean las noticias las que mueven a confusión pero NO lo creo, es más probable que sea una inexactitud de estos funcionarios que quedan muy mal en el plano semántico y lingüístico, dando patadas al diccionario.
Pero termina las noticias con esta frase "es un hecho notorio y de común conocimiento para cualquier ciudadano medio, sin necesidad de estar revestido de especiales conocimientos, que toda construcción precisa de la correspondiente licencia urbanística". los funcionarios de esta sección vuelven a contradecirse a ellos mismos , ¿por qué no se derriban las "construcciones menores, irrelevantes e insignificantes?

Además demuestran su apartheid social, no se tratan con el vulgo. (animus iocandi) Yo si me junto con el vulgo, es más soy del vulgo. NO señores funcionarios, nosotros sabemos que hay que pagar hasta por respirar para que ustedes nos ¿sirvan? y también sabemos que sólo somos ciudadanos un día cada cuatro años, el resto del tiempo somos siervos, pero les juro que a los que he preguntado del vulgo no tienen ni idea de que obras son las que necesitan licencia municipal y cuales no.

Siguiendo su doctrina penal, antes de construir el barco de famobil con mi nieta pediré licencia de construcción.

martes, 17 de agosto de 2010

Otro error en la Audiencia

Hoy se ha publicado en los medios escritos sevillanos una noticia de la agencia EFE que recoge que el Tribunal Supremo corrige a la seccion tercera de nuestra angelical Audiencia.
Los funcionarios de esta sección no consideraron, quizás porque ni leyeran la instrucción, una atenuante; por este motivo disminuyen la condena en su cuarta parte que corresponde a más de un año de internamiento.
Es decir la sección tercera ha condenado injustamente a una persona a permanecer más de un año en prisión siendo inocente al no corresponderle esta ampliación de pena de cárcel.
¿Tienen alguna responsabilidad civil o penal estos ineptos funcionarios?. Son ineptos, aclaro, porque no han considerado lo que el Supremos les corrige.
¿Se debe considerar falta grave, según la Ley de Función Pública?.
Lo dejo a la consideración de Vd.

sábado, 7 de agosto de 2010

La Audiencia de Sevilla y la "famiglia" III

Es increíble, pero es cierto. En la Audiencia de Sevilla se dedican a "colocar" a hijos, hermanos y primos (lo que se dicen primos, primos no son) como mérito para pertenecer al nivel A de la función pública. Nada nuevo bajo el sol, dirá el clásico, porque en Sevilla todo es deterioro, declive, decadencia, ruina y delicuescencia de forma que lo artero y lo marrullero en este asunto de la justicia sevillana tiene como punto de inflexión el juicio por los "cafelitos" de Juan Guerra y de todo el clan familiar. Desde que ese "macro" juicio se "selebró" como diría "regalito", la justicia sevillana es un despropósito día sí y otro también. El nivel de algunos (quiero pensar que son "algunos") de ellos delante de "reos/víctimas" y letrados es el de comerse las uñas o resoplar como gestos de impaciencia porque lo que explica un letrado por un oído les entra y por otro les sale, sin que el presidente de la sala amoneste a sus otros dos "camaradas". Debe de ser cosa de cómo se accede -algunos casos-, verbigracia por los apellidos o por el gen que inoculó el "patriarca" magistrado y que con la facilidad de procrear ya el dió al niño/a la "gratia plena" para llegar a una alta magistratura de la justicia. -Ya se sabe que lo que dicen las sevillanas famosas, "en Sevilla hay que morir, haaay que moorir..." - y sobre todo hay que "se mu agradesio, miarma" porque "algunos" son ya toda una saga de larga tradición magistraturil -desde el régimen de Franco concretamente- como en su día lo fue Jiménez Villarejo (el tío de la Trini) que ahora se ha vuelto de los más rojo habiendo sido fiscal con Franco sentenciando al gusto del dictador.
No hace mucho, se dió a conocer una sentencia curiosa que por mor de los milagros de san google he podido encontrar y que sienta "jurisprudencia". Ojo al parche, dijo en su día José Mª García:

Se trata de la Sentencia de la Audiencia Provincial de Sevilla, Sección 8ª, de 9 de noviembre de 2009. El número de la Sentencia es el 367/2009. Omito el nombre del magistrado ponente, pues temo que me voy a ensañar un poquito y, desde luego, no hay una cuestión personal aquí ni pretendo faltarle al respeto a nadie. Pero lean la Sentencia ustedes mismos -es breve- y luego me dicen algo de cómo está redactada. Se la copio al final de la entrada.

[...] 1. Es “gravísimo” el ataque que padece el honor de un hombre que es víctima de una denuncia falsa por abusos sexuales a una hija suya menor. Tal denuncia falsa “atenta al (sic.) ser o esfera más íntima de la personalidad de un padre” y supone un estigma y “un grave deshonor”. “Por consecuencia, imputar este tipo de conductas a sabiendas de que son falsas sin el menor escrúpulo, atentan (sic.) claramente al honor, a la propia estima y a la consideración debida por los demás, sin perjuicio del reproche penal por la denuncia falsa, cuyo bien jurídico atacado es otro, (La Administración de Justicia) o los daños morales, materiales y perjuicios y molestias causadas por verse injustamente inmerso en un procedimiento penal”.

No hay duda, por consiguiente, de que el honor de don Nicolás ha sufrido muy grave quebranto con la denuncia en cuestión.

2. Pero nos encontramos, según la Sentencia, ante una “colisión jurídica entre el derecho al honor del denunciado y el derecho-deber de proteger a la menor frente a posibles ataques sexuales del otro progenitor”.

¿Colisión de derechos? ¿Cómo que colisión de derechos? Si hay tal colisión de derechos en este caso, la habrá también en cualquier otro supuesto de denuncia falsa. Yo le denuncio a usted como autor de cualquier delito y con tal denuncia no hago más que cumplir con mi derecho-deber de colaborar con la Administración de Justicia y comportarme como ciudadano ejemplar que vela por el orden social debido y por la protección de los bienes merecedores de tutela penal. Así que ya sabe, yo lo denuncio a usted por violación, estafa, robo, homicidio o lo que me dé la gana, y estoy quedando como un señor y simplemente contraponiendo mi derecho a su derecho al honor.

Y usted dirá que de acuerdo, que puede ser, pero a condición de que mi denuncia no sea falsa. Falso, según la Sentencia. Vea por qué.

3. Según nos cuenta la Audiencia, si quien denuncia falsamente no actúa de mala fe y no tiene previa conciencia de tal falsedad, habrá que concluir que su derecho-deber de denunciar prevalece sobre el derecho suyo de usted al honor. Así queda resuelta la mentada colisión de derechos. Empieza usted a estar preocupado por la muy liviana protección de su derecho fundamental al honor, ¿verdad? Sí, el derecho al honor es un derecho fundamental amparado por el art. 18 de la Constitución. El derecho-deber de denunciar, incluso en falso pero sin mala uva, no sé cuánto de fundamental será y en qué artículo constitucional tendrá acogida. A lo mejor está en uno de esos principios constitucionales implícitos que tanto se llevan hoy en día.

4. A valorar la prueba se aprestan nuestros magistrados: “Por tanto, en casos como el de autos, lo que debemos hacer es una valoración del bagaje probatorio existente en los autos para decir si la denuncia o la puesta en conocimiento de la "notitia criminis" se hizo con conocimiento y voluntad de la falsedad por la madre de la menor”. Pero antes de ver cuál es el objeto y el resultado de dicha valoración, permítasenos una consideración. ¿No hay aquí espacio para una mínima exigencia de cuidado? ¿En verdad sólo puede ser relevante el dolo puro y duro, la mala intención de libro? ¿No cabe tomar en consideración la culpa o negligencia y pensar que el denunciante debe adoptar unas mínimas precauciones, tener un elemental cuidado y comprobar con rigor sus indicios o sospechas antes de dar el paso de denunciar y poner en tan gravísimo brete el honor del denunciado, en este caso el padre de la menor? Incluso en pro de la protección de la menor, ¿no debería estar más protegido el padre? ¿La conclusión que a la niña o muchacha se le va a mostrar es que su padre era inocente, pero que bien está quedándose así, sin reparación de su honor indebidamente dañado, mientras que la madre mintió, pero no por mala, sino por boba y que, por tanto, nada debe reparar? Curioso, curioso, curioso. Y dicen que protegen derechos fundamentales y que resuelven colisiones de derechos. Manda narices.

5. En la Sentencia se nos dice que hay indicios tremendos de que la madre denunció a sabiendas de que no habían existido los referidos abusos sexuales. Miren cuántos: “Y haciendo esa valoración, nos encontramos con indicios de que la madre actuó a sabiendas de la falsedad de la imputación realizada, como es el hecho de que ocultara la anterior denuncia realizada por ella contra su anterior pareja y padre de su hija mayor, de su interés en limitar y obstaculizar las visitas del denunciado a su hija y el propio marco de conflicto de derecho de familia, donde se produce la denuncia indirecta llevando a su hija al hospital, o el esperar al día siguiente para llevarla a la niña (sic.) al centro de salud, así como la constatación de cierta intervención de la madre en la narración de hechos”.

¿Parece claro y terminante, verdad? Pues no. Véase en qué se acaba, pero le recomiendo que el párrafo siguiente lo lea usted sentado:

“Pero lo cierto y verdad es que, aparte de indicios, que no son unívocos y de los que no se puede deducir sin ningún género de dudas la actuación torticera de la madre, no existe una prueba clara y terminante de que todo fue un invento y manipulación de la menor por parte de la madre, y al no existir esa prueba terminante este Tribunal no puede decantarse a favor del derecho del honor del actor a riesgo de limitar el derecho-deber de denunciar, en defensa de las menores, ante sospechas de ataques sexuales de los propios progenitores, pues el derecho-deber de protección lo consideramos como superior al derecho al honor y por ello, sólo en el caso de existir una prueba terminante, no ya de inexistencia de abusos sexuales, (que en este caso estamos completamente convencidos, a la vistas (sic.) de las pruebas que no lo hubo), sino de que la madre haya actuado a sabiendas de su falsedad y con un interés expureo, es sólo cuando debe prevalecer el derecho al honor y no el ejercicio torticero de un derecho-deber de protección con otra finalidad”.

[...]

PD.- Sospeché que el magistrado ponente pudiera ser un magistrado suplente. Pero busqué con ayuda de Google y me parece que no. Así que a cada uno lo suyo.

http://garciamado.blogspot.com/2010/06/la-sentencia-de-la-semana-1-lo-poco-que.html

¿Qué quiere decir ésto?. Muy sencillo, si usted acusa sin pruebas la Audiencia Provincial de Sevilla dará la razón al denunciante. Así sin más. Volvemos a los tiempos del Santo Tribunal de la Inquisición donde el concepto de "indubio pro reo" era inexistente, y la simple sospecha de un delito significaba ya una denuncia por parte de "avezados" delincuentes que bajo su "manto de presunta bondad y deber ciudadano" buscaban castigar a quienes por inquina, envidias u odio manifiesto o como dice la sentencia intereses "expúreos" a inocentes para vengarse y sentirse superiores condenando con la ayuda la "justicia" y de los magistrados que ejercen de jueces por aquello de la "famiglia".

Ahora ¿van ustedes entendiendo ante que "casta superior" nos enfrentamos los ciudadanos de a pie?.
Cuidadito con ¿la justicia? y sálvese quien pueda. Estamos en manos de auténticos desaprensivos con toga en la Audiencia Provincial de Sevilla.
La famiglia unida jamás será vencida.