domingo, 2 de octubre de 2011

Los eunucos (transexuales) ni sufren de gota ni se quedan calvos.

Este aforismo de Hipócrates es negado por Galeno. Copeman (1964) lo comenta diciendo que aunque básicamente es cierto, por la crueldad y perversión de la época es posible que algunos eunucos la padecieran. Adams (1849) ya había mantenido la hipótesis anterior y añade "el afeminamiento y la indolencia". Estos dos comentarios, aunque se diferencian en el contexto, están de acuerdo en que los eunucos, y nuestros transexuales, pueden sufrir de gota y quedarse calvos.
" Ob hanc igitur causam etiam eunuchi podagra corripiuntur,
quamuis nullum habeat usum venereorum. Talis enim est
eorum desidia, ingluuies, ebrietas, ut etiam sine venereis
podagra corripi possint" (1550). " Ob has igitur causas
eunuchi etiam podagrae doloribus cruciantur, etiamsi quam
maxime sibi a venere temperent. Tanta enim eorum est desidia,
tam inexplebilis edacitas, tanta crapula, ut etiam sine coitu,
podagra corripi possint" (1633).
Una traducción muy liberal de los textos anteriores es la siguiente:
"Por esta causa también los eunucos son presa de la gota, aunque carecen del uso de las relaciones sexuales. Pues tal es su indolencia, embriaguez y molicie que incluso sin ella (sexo) pueden llegar a escuchar el reproche de la gota. (1550). Por lo tanto, a causa de  lo anterior, también causa dolor la gota de la prisión. Es tan grande su indolencia, su sed insaciable, la voracidad de sus apetitos que incluso sin tener relaciones sexuales, pueden oir el grito de la gota (1633).
No disponemos de datos que aseguren que Galeno vío a eunucos enfermos de gota pero independientemente de si el comentario es fruto de la experimentación o la especulación, este es el origen del post.
McFadzean (1965) publicó la historia clínica de un eunuco chino de 70 años que vivía cerca de Tientsin que sufrió de gota. Durante 35 años sufrió de ataques intermitentes de dolor articular de la metatarsofalángea del pie derecho. Ambas manos y pies se encontraban deformados con tofos gotosos ulcerados. Los genitales se encontraban completamente extirpados y la salida de la uretra se observaba con dificultad dentro de una masa de queloide. Para este autor no existen dudas de que el transexual puede sufrir de gota y quedarse calvo.
En la China Imperial sólo se permitía tener eunucos a la Casa Imperial y en la de los 8 príncipes herederos; durante muchos siglos la ciudad de Ho-chien-fu, al sur de Tientsin, fue el principal proveedor de eunucos (Wong y Wu, 1933). Después de colocar unos vendajes apretados en el hipogastrio y la región inguinal, se limpiaba el pene y el escroto con una decoción caliente de vainas de pimienta. A continuación se producía la castración con un sólo golpe de un cuchillo en forma de hoz. Se colocaba un tapón de estaño en la salida de la uretra y se cubría la herida con papel mojado en agua fría para terminar con un vendaje.
Termino con un tanguillo

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