sábado, 9 de junio de 2012

Hemorragia conjuntival y menstruación vicariante

En el libro Enfermedades de la conjuntiva y corneales asociadas, publicado en Bubok, podemos leer lo siguiente.
La denominada menstruación vicariosa es responsable de una serie de casos adicionales de sangrado espontáneo de la conjuntiva. Ottovary E y Norn M (1991) estudiaron las lágrimas de 125 mujeres mediante un test para la determinación de sangre oculta; encontraron que el 18% de las mujeres en edad fértil daban positivo, el 7% de las embarazadas y ninguna de las menopáusicas; en varones sólo el 8% dieron positivo. Todos los grados de alteraciones vasculares se pueden asociar con esta enfermedad: son bien conocidos los casos de hiperemia que suelen comenzar varios días antes del periodo menstrual; las equimosis subconjuntivales son más raras y en ocasiones se producen hemorragias desde la conjuntiva -lágrimas de sangre (lacrimae cruenta, dacriohemorrisis) a veces asociadas con otros sangrados como de la nariz, orejas y pezones. Es imposible que un fenómeno tan alarmante no hubiera llamado la atención desde los primeros tiempos y así es: Dodonaeus (1581) escribió sobre una muchacha virgen de 17 años que aún no había menstruado pero que sin embargo tenía un flujo sanguíneo mensual recurrente desde los ojos, utilizó la venosección en el tobillo que restableció una menstruación regular. Kersten (1841) estudió un caso curioso y muy alarmante donde una chica que habitualmente perdía unos 300 ml de sangre; al principio de la menstruación se producía una mejoría pero recaía tan profusamente como antes incluso aunque la menstruación continuase normalmente. Otros casos donde se producen hemorragias oculares recurrentes se pueden asociar con ajustes corporales como los casos publicados por Jüngken (1842), Mackenzie (1854), Pascal (1888), Greig y Kynoch (1912), Gabriélidès (1923), Greig (1932), Poos (1933), François (1934), Dejean (1934), Tóth (1944), Esteban M, (1953); Polychronakos y Leanis (1956), Amalric et al, (1956); Belau PG y Rucker CW, (1961); Pur S, (1964); Riedel K y Uberbacher HP, (1982); James T, (1982); Jordan DR y McCunn PD (1984); Barat M y Kwear SA, (1988); Awan S et al, (2006); y otros. La enfermedad puede mejorar o curar con el apropiado tratamiento hormonal, o bien mediante la eliminación quirúrgica del tejido sangrante.
  Una segunda enfermedad donde se produce este fenómeno es la histeria; en realidad es posible que en los casos menstruales se encuentre una inestabilidad del sistema nervioso más que el humoral. Casos histéricos interesante son los publicados por Huss (1857), Damalix (1882), Hynek (1932) Ahluwalia BK et al (1987) y otros. En el caso de Hynek es muy típico -una mujer que padeció de una parálisis histérica junto con amaurosis y sordo mudez se recuperó "milagrosamente" tras una crisis mística un Viernes Santo donde "lloró lágrimas de sangre por el amor que sintió ante el sufrimiento del Salvador cuya agonía y cruxificción tuvo representación en su cuerpo, mientras que una cola de peregrinos esperaban su bendición". En el caso de Ahluwalia BK et al, el sangrado ocular se produjo en una chica de 15 años y virgen, que estaba estudiando para un examen; toda la exploración ocular y general dio resultados normales pero la exploración psiquiátrica reveló rasgos histéricos.

Os dejo con La más grande




3 comentarios:

  1. Hay que ver que todo es desaparecer un año y comprobar cuanto puede cambiar las cosas.

    Oye, yo esto del bologuerio ahora, no lo entiendo, a ver si tu me dices como va esto...

    Por cierto, muy buena la entrada con el consabido cante jondo que te traes entre manos siempre.

    Muaakisss!!!.

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  2. Estimada Eleonora, me alegro que vuelvas.
    Lo del bloguerio es imposible que te lo explique y menos a Vd, de quien aprendí.
    Yo, empleo el blog para escribir lo que me apetece.
    Volveré a leerte

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  3. Un beso. Aquí estamos solamente para cuando nos lo pida el cuerpo.
    ;-)
    Magnífica entrada.

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