viernes, 27 de diciembre de 2013

Mitología griega y Oftalmología

La mitología es una creación de la mente que intenta interpretar aquellos sucesos y observaciones que se encuentran más allá del discurso científico. Los mitos son aquellas historias que se han desarrollado para responder a las grandes preguntas que afectaron a los pueblos en tiempos lejanos, cuando eramos incapaces de verificar la verdad objetiva.
Para todos los pueblos, la mitología actúa como el comienzo de su historia. Entre las diversas mitologías creadas por los diferentes pueblos, la mitología griega ha sobrepasado los límites del tiempo y el espacio. Además de ser extendida por los romanos, los mitos griegos son universales y antropocéntricos.
Los mitos se crearon en una época donde el discurso científico jugaba un papel menor en la vida social y el lenguaje no utilizaba ni abstracciones teóricas ni conceptos racionales. Como tales, los mitos que contienen lo que pensaban los griegos sobre la vida, la ley y sus paradojas sociales y naturales, expresan importantes elementos filosóficos. Además contienen destacados aspectos del conocimiento médico.
Por ejemplo, el mito de Prometeo oculta una importante observación médica. Prometeo robó el fuego a los dioses y lo entregó a los hombres. Como castigo, Zeus, le encadenó a una roca en el Cáucaso, suspendido sobre un terrible precipicio. Cada día, un águila acudía a comer su hígado, y cada noche se regeneraba (Los trabajos y los días, Hesiodo, 42-105; Teogonia, Esquilo; Prometeo encadenado, Esquilo). Inmediatamente nos surge la pregunta de ¿porqué el águila no comía de otros órganos o de la carne de Prometeo?. ¿Podría indicar la elección del hígado en este mito que los griegos ya sabían que se regeneraba, a diferencia de los otros órganos? Es interesante el especular bajo qué circunstancias lo aprendieron.
La mitología griega contiene muchas otras referencias médicas, incluyendo las relacionadas con la Oftalmología que es de lo que vamos a tratar, siguiendo los textos homéricos y los trabajos de Hesiodo y Apolodoro.
En la mitología de la Antigua Grecia, el médico-sanador a menudo tenía un estatus divino y se representaba por el propio Apolo que fue el primer oftalmólogo. Era a Apolo a quien, mucho más tarde, Hipócrates realizaría su juramento. La Medicina, tanto en forma de conocimiento como en forma de habilidad para sanar, se la enseñó a una sucesión de héroes y grandes médicos. Apolo se conectó genealógicamente a una serie de médicos deificados, el primero de los cuales fue su hijo Asclepio, a quien Homero los refiere como un médico excelente (Iliada 4,194. Atenea, hermana de Apolo, le fue concedido honores gracias a su capacidad para curar enfermedades oculares. Por este motivo, se le dieron los epítetos de “Oftalmitis” (Laconia, xviii.2-3, Pausanias), “Optilitina”1 (Licurgo, xi.4, y “oxiderkis”2 (Corintios, xxiv.2; Plutarco).
El centauro Chiron enseñó a Asclepio el arte de curar. Su presencia como maestro del arte de la medicina se relaciona con el conocimiento y uso de las hierbas medicinales del mundo griego. Asclepio enseñó medicina a sus hijos Machaon y Polidarius, los médicos más prominentes en la épica homérica.
La palabra “oftalmos”, de la que deriva el término oftalmología, a parece con frecuencia en la poesía épica de Homero: “Atenea dirigió la flecha hacia la nariz, cerca del oftalmos (ojo) y partió los blancos dientes” (Iliada 5,291).
Los conceptos de campo visual y agudeza visual puede apreciarse en el mito de Argos Panoptes, que nación en la casa del rey Argos. Argos Panoptes3 tenía numerosos ojos sobre todo su cuerpo y gran fuerza. La diosa Hera le confió la guarda de la ninfa Io, que había sido transformada en una vaquilla blanca por Zeus cuando Hera casi los pilla amándose (La Biblioteca II.i.2; Apolodoro).
Dentro de las enfermedades oculares externas, las descripciones dadas para el término “knizosis” son muy interesantes. Con el término knizosis, Homero, hace referencia a una enfermedad ocular que Atenea infligió a Odiseo (La Odisea 13.401, 433). Esta enfermedad le dio un aspecto desagradable aunque no afectó a su visión y se acompañaba de picor. La diosa infligió esta enfermedad a Odiseo para cambiar su aspecto temporalmente por lo que no sería reconocido hasta regresar a Itaca.
Homero denomina a las personas sin sentido de la vista como “ciegos” (Iliada 6,139) y “lisiado” (Iliada 2,599). En Homero existen muchas referencias a amaurosis transitorias o permanentes. Aquiles experimentó una pérdida transitoria de visión durante su batalla con Eneas, que atribuye a la intervención de Poseidón (Iliada 20,321-44) Después de que Diomedes fuera herido en su hombro derecho mientras luchaba en Troya, Atenea levantó la niebla de sus ojos con lo que pudo continuar (Iliada 5,125-7).
Entre los mitos referidos al centauro Chiron existe uno sobre el tratamiento de la ceguera de Fénix, que acompañaba a Aquiles en Troya. “Este Fénix había sido cegado por la fuerza de una falsa acusación de seducción realizada por la concubina de su padre, Ftia. Pero Peleo le llevó a Chiron que le sanó, y luego Peleo le hizo rey de los dolopianos” (La Biblioteca iii,13, 8).
Los cíclopes son una característica de varias narraciones mitológicas. Son gigantes extraordinariamente fuertes, de una inteligencia limitada y con un sólo ojo situado en la mitad de su frente. El único cíclope del que conocemos su nombre esa Polifemo (Odisea 9,406). Incluso pensando que los cíclopes se describen por primera vez en la Odisea, es razonable presuponer que el mito precedió algunos siglos a Homero. También existen referencias a los cíclopes en Teogonía de Hesiodo y en Eurípedes.
Los traumas oculares se mencionan con frecuencia en Homero, quizás porque son fáciles de entender. Encontramos roturas oculares como cuando Menelao golpeó a Peisandros con su espada. Recibió el golpe en la frente, sobre el puente de la nariz; rompió los huesos y ambos ojos calleron al suelo a los pies de Peisandro (Iliada 13,615619). Una herida similar recibió el áuriga de Hector, Cebriones, infligida por Patroclo, cuando recibió una pedrada entre las cejas. Rompió el hueso frontal y se salieron ambos ojos de Cebriones (Iliada 16,740-743). También se describen otros casos de enucleación como cuando Peneleus golpeó a Ilioneus (Iliada 14,493-499).
Homero hace una descripción particular de como Odiseo cegó a Polifemo (Odisea 9,376-404). Da una descripción detallada del daño: una estaca ardiente primero traspasa la córnea, perfora la dura esclera en el polo posterior y alcanza y quema el nervio óptico.
También es posible encontrar la primera descripción del tratamiento a “lametones” en el mito referido a la vida del vidente y médico Melampus. Este tratamiento era muy utilizado en la antigua Grecia y se cree que lo inspiró Melampus. Cuando aún era un niño levantó dos serpientes, que lamerían sus orejas con sus lenguas La Biblioteca Lix.11). Esencialmente limpiaron la cera de sus orejas con el resultado de que Melampus tuvo tal capacidad auditiva que era capaz de oir lo que las aves decían y aprender el futuro de ellas. Posteriormente se aplicó esta técnica a las enfermedades oculares y las serpientes debían lamer las heridas frontales de los ojos,. Obviamente este tipo de tratamiento bien pudiera utilizarse en casos de queratitis o úlceras corneales. También parece haberse utilizado ampliamente en los templos de Asclepicion, mientras que en su obra Platus, Aristófanes describe el tratamiento de Asclepio de los problemas oculares de Pluto como el método del “lamido” (Plutus 727).

1Término dórico para referirse a los ojos.
2La que tiene visión del futuro.

3Pan=todo, opteo=oro.
Os dejo con unos fandangos

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