jueves, 11 de diciembre de 2014

SENSIBILIDAD DÉRMICA A LA LUZ



La sensibilidad dérmica a la luz, la dermatopsia de Graber (1884), tiene una distribución amplia presentándose en miembros de casi todos los filos. Mientras que por lo general es difusa, puede encontrarse bien desarrollada en aquellas situaciones de gran utilidad biológica, a menudo en la parte delantera del animal o en la región del espiráculo del abdomen de las larvas de los escarabajos de agua, Acilus y Dysticus. Esta sensibilidad está particularmente marcada y extendida entre los equinodermos; se presenta en algunos moluscos, platelmintos y anélidos, así como en algunos insectos, ciclostomas (myxine glutinosa), en los ojos atróficos de peces de cavernas y en el pez gato. Desde luego la respuesta de la sensibilidad dérmica es de tipo fotokinético que puede ser positiva o negativa. El mejillón Anodonta, que es ciego, reacciona a las sombras que pasan sobre él; el escarabajo cavernícola que también es ciego, anophtalmus responde a la luz de una candela, y después de cegar a muchos insectos como las cucarachas, se situarán en la oscuridad, una reacción que puede persistir después de decapitarlas como en la larva del gusano de la comida, mientras que otros son atraídos por la luz como las orugas.

Ahora unos tanguillos