domingo, 23 de octubre de 2016

LAS IZQUIERDAS (SOCIALISMO Y PABLO IGLESIAS) Y LAS PENSIONES PÚBLICAS (I)

De todos es conocido la animadversión de los podemitas, con su líder Pablo Iglesias a la cabeza, por la edad y, por extensión, hacia las pensiones públicas y privadas ya que desean robarlo todo para sí mismos y sus sucesores.

También es conocido su apoyo a las ideas maltusianas (mal llamadas) con la finalidad anterior, la de gozar del trabajo de los demás. Pero, como siempre y a pesar de ser profesor universitario, no tienen idea de lo que hablan, dándoles la razón a los que dicen que nuestra Universidad se encuentra entre las peores del mundo.
Malthus, en una obra que publicó en 1798 y que tituló "Ensayos sobre el principio de población", vulgarizó por toda Europa un conjunto de ideas encaminadas a disminuir la población y así aumentar el valor del trabajo por la disminución del número de trabajadores, queriendo proporcionar de este modo un mejoramiento económico a la sociedad. A este fin, dió una serie de consejos sobre la limitación de los hijos en el matrimonio, considerando pernicioso para la sociedad el que un matrimonio, que puede vivir y atender cómodamente a sus necesidades con uno o dos hijos, lleve su descendencia más allá de lo que le permiten sus recursos, limitando así, a voluntad, el número de hijos en cada matrimonio, recurriendo para ello a procedimientos anti concepción, que serían considerados legales y cuya moralidad se esforzó en demostrar. Subrayemos que no existían los sistemas de pensión.
Si bien no fueron aceptadas (oficialmente, por decirlo así) las teorías de Malthus, lo fueron en privado, y no se perdieron sus consejos sobre la limitación de los hijos. Los progresos que la civilización en nuestros días llevan en pos de sí, los cambios radicales en la manera de vivir los hombres y principalmente en la parte económica, han creado un egoísmo social. La mala retribución del trabajo intelectual y manual, sueldos bajos, mucha carestía y, por tanto, encarecimiento de comestibles, una vida de apariencia y desasosiego, puede crear con este estado social gran miseria sobre los nuevos nasciturus. Estos hechos inducen fatalmente a que el hombre, buscando la satisfacción de sus necesidades sexuales, busque o recurra también a procedimientos que le ofrezcan garantía de no tener o de limitar su descendencia pero también limitando los recursos de su vejez, cuya solución lógica es la eutanasia propuesta por el socialismo y comunismo a nivel mundial.
De esta manera entró en el gran público vocablos con una etiqueta de modernidad tales como: malthusianismo, selección eugenésica, control de natalidad, esterilización, píldora abortiva, etc. Pero no todos tienen una idea exacta de los conceptos que corresponden a estos términos, especialmente los profesores de la Complutense, y los equivocan (lo políticamente correcto sería decir, torticeramente, pero lo cierto es que lo desconocen).
Así es como han tergiversado la idea de Malthus, al cual, ciertamente, le alcanza no poca responsabilidad. Por ello, no es menos cierto que sus orientaciones eran bien diferentes de las soluciones que se dan en los "modernos" estados ante el "problema de la población".
Tomás Roberto Malthus (1766-1824), economista inglés, pastor anglicano y profesor de la Universidad de Cambridge, publicó en 1798, una obra, como he dicho, destinada a tener la mayor resonancia, An Essay on the principle of population.
Preocupado por las gravísimas condiciones sociales y económicas que atravesaba la población, no sólo inglesa, sino de muchos estados de la Europa de aquella agitada época del siglo XVIII. Malthus creyó haber encontrado la razón del malestar general. Lo atribuyó a la insuficiencia absoluta de los medios de subsistencia del género humano, diciendo que la población tendía a crecer en proporción mucho mayor de lo que aumentaban los medios para mantenerla, pues mientras la una lo hacía en proporción geométrica, los otros seguían el aumento con el ritmo de una proporción aritmética.
Dadas tales premisas, según Malthus, el malestar económico se hubiera ido agravando fatalmente de modo progresivo si no intervenían los factores limitadores del aumento de población.
Estos efectos limitadores son de dos especies: una primera, representada por los medios represivos, que disminuye el número de los seres ya nacidos, provocando su muerte prematura (epidemias, guerras, carestía, eutanasia obligatoria,...). La segunda especie estaría representada por los factores preventivos, los cuales tenderían a reducir el número de nacimientos.
Esta reducción en el número de nacimientos puede ser involuntaria (esterilidad, enfermedades, etc) o voluntaria; a esta última es a la que apelaba Malthus en aquel momento económico, a fin de que el número de nacimientos pudiera adaptarse a la marcha a que, en su opinión, progresaban los medios de subsistencia de que disponía el pueblo.
Pero la detención en el ritmo de nacimientos (según Malthus) se debe conseguir con restricciones de orden moral y precisamente con la supresión de las relaciones sexuales antes del matrimonio, aconsejando la abstención al matrimonio de aquellos individuos incapaces de procrear hijos sanos o de criarlos en forma sana y útil y, por otro lado, retardando la edad del matrimonio. El dio ejemplo casándose a los 38 años.
Por lo tanto, Malthus se situaba en el terreno de la pura continencia sexual, lo que puede ser moralmente recomendable y que no tiene nada peligroso biológicamente hablando
Muchos médicos antiguos, como Haller, Ramazzini, Barbolino, etc; hacían entrar la continencia en las enfermedades más dispares: epilepsia, clorosis, histerismo, manías, tumores de los órganos genitales, etc. Pero otros hablaron de lo higiénico de la continencia, entre ellos Fournier, Flesner, Wegenwer, Marañón, Carrel, y muchos otros.
Continuará.......
Virgen de los Humeros, Sevilla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario