sábado, 26 de noviembre de 2016

Estructura atómica. Radiactividad natural

El desarrollo del estudio de la complejidad del átomo tuvo un desarrollo paralelo con los fenómenos de radiactividad descubiertos por BECQUEREL (1852-1908), notable físico e ingeniero de Camino francés que recibió el Premio Nobel de Física en 1903 junto con los esposos Curie.
Becquerel, interesado por su padre en los fenómenos de fluorescencia (entonces llamada fosforescencia) había preparado ya en 1880 el sulfato de doble uranilo y potasio (SO4)2UO2 . 2H2O y observado la elevada fluorescencia de la sal al ser excitada por los rayos ultravioletas.
El descubrimiento en 1895 de los rayos X y la observación de la fluorescencia que provocaban en las paredes de los tubos de vacío en que se producían, llevó a BECQUEREL a investigar en los cristales de sulfato de uranilo y potasio la relación entre su fluorescencia y la esperada emisión de radiación, apareciendo sus primeros resultados el 24 de febrero de 1896. Los cristales expuestos a la luz solar emitían una radiación que ennegrecía una placa fotográfica envuelta en papel negro mostrando imágenes de los cristales. Si se interponía un objeto metálico, tal como una moneda, entre la placa y los cristales, su imagen quedaba claramente perfilada al revelar la placa. El efecto resultó ser, sorprendentemente, igualmente intenso con luz débil que con luz intensa así como en completa oscuridad e incluso con cristales preparados y mantenidos siempre fuera de la luz. Es conocido el hecho de que en el curso de sus experimentos, en unos días nublados, dejó en su cajón varias placas preparados para los ensayos, placas envueltas en papel negro y sujetos a ellas, exteriormente, unos cristales de sal de uranio. Al revelarlas después de someterlas a la acción de la luz solar, BECQUEREL encontró con sorpresa que el efecto no sólo no era débil como esperaba, sino mucho más intenso que en los experimentos anteriores en que las placas preparadas se sometían a la luz solar.
La emisión de radiaciones análogas a los rayos X, pues como éstos descargaban un electroscopio al hacer el aire conductor (por ionización), no dependía de la exposición a la sal fluorescente a la luz, era también producida por otros compuestos de uranio (uranosos y uranilos) tanto en estado sólido como en solución, mientras que muchas otras sustancias fluorescentes que no contenían uranio no producía este efecto.
Los rayos emitidos por los compuestos de uranio se conocieron como rayos Becquerel.